¡Feliz Año 2026!
Siendo hoy el último día del año 2025, toca darles un feliz año 2026 a los pocos familiares que me quedan (aunque no a todos), a mis amigos, seguidores, lectores y detractores, como es o era la costumbre en la tierra en que nací y en la que me crie, escuchando de fondo a aquel jamás-olvidado conjunto venezolano de "Los Tucusitos".
"Los Tucusitos"
El conjunto musical navideño de "Los Tucusitos" fue fundado en la Caracas de 1959 en las escuelas de Crucita Delgado y Paz Castillo y dirigido por el profesor Ely Moisés Peña, quien desarrolló un estilo alegre, fresco y muy reconocible. Nació como un coro infantil de aguinaldos, inicialmente formado solo por niñas. En 1961, año en que llegamos a Venezuela huyéndole al castro-estalinismo, alcanzaron fama nacional con el tema “Tucusito”, lo que les da su nombre definitivo. Es de acotar que "tucusito" es el nombre que en Venezuela se le da al colibrí o al zunzún cubano.
Es el único grupo infantil de aguinaldos que se ha mantenido activo por más de seis décadas: desde 1959 a 2018. Tuvo tres grandes e inmensos "hits" a nivel nacional además de "¡Un feliz año pa'ti!" y "Tucusito": Serena. Impresionante que luego de 21 años de mi tercer exilio, he tratado de escuchar estas tres canciones y no las he podido terminar porque me transportan a los años más felices de mi infancia. y adolescencia, los que jamás regresarán.
Mis Navidades en Cuba
Recuerdo con muchísima añoranza mis Navidades en la Cuba pre-Castro. El 24 de diciembre amanecíamos en Punta Gorda (Cienfuegos) escuchando los guarridos o chillidos de los pobres puercos (como se les dicen a los cerdos o los cochinos en Cuba) que estaban siendo sacrificados para la cena de Nochebuena. Uno de esos pobres animalitos, que tan sabroso saben asados, era "beneficiado" (sacrificado") por "El Cojo", el cachanchán de la familia Cápiro que vivía justo al frente de "Korea", nuestra casa, hoy asignada a un sicario del régimen de nombre Jorge Piñeiro (a quien mi padre en 2000 llamó usurpador), ubicada en lo que hoy es la 1402 Calle 41 de Cienfuegos y conocida por su nuevo nombre: "Casa Piñeiro".
A golpe de las ocho de la noche comenzaba "El Guateque" en nuestra casa, al que solían acudir familiares y amigos cercanos, como el recordado Marcelo Arroyo y su esposa que vivían a un lado de "Korea".
De aquellas fiestas recuerdo a nuestras empleadas Ana - la cocinera y Sofía Montero - la "manejadora" ("cargadora") de mi hermanita María Conchita, quien ya adentrada la revolución le escribiera una carta histórica a nuestra madre pidiéndole que la sacaran de Cuba.
Hasta 1961, año en que abandonamos Cuba para siempre, Castro no había prohibido las Navidades en la isla. La eliminación oficial de la Navidad en Cuba no fue un acto aislado, sino el resultado de tres procesos simultáneos: la radicalización ideológica del régimen, la crisis económica de finales de los 60 y la movilización nacional para la Zafra de los Diez Millones.
La Navidad dejó de celebrarse oficialmente en Cuba desde 1969 hasta 1996. Fue restablecida como feriado en 1997, de manera “excepcional”, por la visita del papa Juan Pablo II, cuyo mayor "logro" de la visita de este papa (que ahora ya es santo) a la isla castro-estalinista cubana fue legitimar al régimen ateo y genocida de los Castro: ¡y todavía anticastristas lo veneran y le piden que haga milagros!
En enero de 1969, Fidel Castro anunció públicamente la suspensión de las Navidades, Año Nuevo y el Día de Reyes. El Estado cubano se declaró oficialmente ateo, lo que justificó la eliminación de celebraciones religiosas del calendario laboral. Se prohibió promover la tradición navideña. En 1995 el Partido Comunista prohibió exhibir árboles de Navidad en espacios públicos que no fueran turísticos.
La Navidad era vista como una tradición burguesa y religiosa, incompatible con el Estado socialista ateo. El régimen buscaba sustituirla por una nueva fecha simbólica: el 31 de diciembre, aniversario del triunfo revolucionario.
De mi Cuba natal, la cual abandoné el día en que cumplí once años, guardo muchos recuerdos... unos bueno y otros malos. Gracias a nuestro padre, QEPD, pude incluir a mi videoteca muchas películas filmadas por él en 8mm y silentes, de algunos eventos familiares importantes, una tradición fílmica que tuve a bien continuar en el exilio y hasta el día de hoy.
Mis Navidades en Venezuela
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Por supuesto que fue en Venezuela, durante mi adolescencia y primera etapa de mi vida adulta, donde disfruté de mis mejores Navidades, que al principio eran muy pobres y fueron mejorando con los años.
La Navidad de 1963 la pasamos con un invitado tremendamente importante para nosotros, los cubanos exiliados: ¡Manuel Francisco Artime Buesa! La pasamos en nuestro apartamento del Edf. Rubén Darío, en la Av. Vollmer con Galipán, Urbanización San Bernardino de Caracas... justo frente a la antigua Shell que luego se convirtió en la Comandancia General de La Marina.
Artime fue un médico psiquiátrico cubano que en su momento militó en el Movimiento 26 de Julio, bajo las órdenes directa de Fidel Castro, quien fuera uno de los primeros en oponérsele al menos indicio de "comunización" de la llamada revolución, fundando el MRR (Movimiento de Recuperación Revolucionaria), del cual mi padre fue fundador y secretario general en Venezuela. Artime fue el jefe civil de la Invasión de Bahía de Cochinos de abril de 1961: y figura central del exilio cubano entre los años 60 y 70.
Aquellas Navidades de 1963 se llevó a cabo en el segundo y último viaje que hiciera Artime a Venezuela con la intención de organizar una segunda invasión a la isla secuestrada por los Castro.
Artime publicó un poemario saturado de hermosas y emotivas poesías. Cuando el 16 de diciembre de 2002 me fui impelido a escribirle y publicarle una carta abierta al "Infausto Ciudadano" - Leopoldo Castillo - que tanto daño le hizo al intento de liberar a Venezuela, la cerré con una de mis poesías favoritas de mi recordado Manuel Artime:
Felipito Rondón
“Batallón 2, Señor, de Infantería”.
Si los "americanos" no hubieran huido de las costas cubanas en abril de 1961 con sus respectivos rabos entre sus respectivas patas, tal vez Kennedy hubiera muerto de viejo en un ancianato en Hyannis Port, en Cape Cod, Massachusetts, pero era posible entonces que los intereses "americanos" no coincidieran con los intereses cubanos y como muy bien aseguró Tony de Varona a raíz del fracaso de Bahía de Cochinos y ante la evidente traición de los Kennedy: "los americanos no son ni buenos ni malos... ¡son americanos!"
En diciembre de 1976, con nuestra primera hija de meses, le celebramos sus primera Navidades.
Poco después recibimos con ella en Playa Azul el año 1977 junto a sus abuelos maternos y amigos de los abuelos.
Uno de los mejores "Año Viejo" que recuerdo fue el de 1999 en nuestra Finca Daktari, la cual llegaría a ser famosa 5 años más tarde: el 9 de mayo de 2004.
En general mi vida en Venezuela fue agradable salvos retazos grises que dicen son normales. Una prueba de lo que fue nuestro "exilio" en mi primer país adoptivo lo plasmé en una publicación que titule: "No Soy de Este Mundo", donde incluyo anécdotas navideñas.
Mis Navidades en Estados Unidos
En Estados Unidos tuve TRES ETAPAS navideñas. La Navidad de 1965 en casa de una familia "americana" desabría y distante de apellido Glod fue la única terrible. Al siguiente año me mudé al campo en la comarca de Deer Park con mi "Familia Americana": ¡Los Losh!
Siomi con Sharon (mi hermana "americana") y Beverly, QEPD (mi mamá "americana")
Fueron varias las Navidades que pasé con los Losh que recuerdo gratamente. Claro que en nada se parecen a las nuestras. Es un período del año de mucha nostalgia. La música, los arbolitos, el ambiente navideño tradicional. Eran tiempos en que recordaba mucho a mi familia en Venezuela. En la mesa navideña de los Losh introduje el lechó asado, sobre todo porque en la finca criábamos cerdos. Luego de muchísimos intentos, logré que probaran las "paticas de cochino", mi plato favorito. Hubo una Navidad en que me pidieron que preparara un plato español y le cociné un cocido con lo que pude conseguir.
Siempre nos pedían platos cubanos o venezolanos. La última vez que los visitamos fue para el Thanksgiving de 2017 y le pidieron a Siomi que les enseñara a colar "café batido" a la cubana.
La segunda etapa de nuestras Navidades en Estados Unidos fue en 1989 cuando nos tuvimos que exiliar a raíz de la publicación de mi libro "Los Generales de Castro", que descubría el trasfondo de la voladura del avión cubano.
Pasamos aquellas Navidades con la familia de Siomi, muy a lo cubano. Y luego la tercera etapa es la que comenzó en abril de 2004, hace ya casi 22 años: ¡que se dicen fácilmente! Las primeras Navidades y Año Viejos fueron terribles, cargadas de incertidumbres y mucho temor porque siempre estuvo latente la posibilidad de una extradición a Venecuba. Una posibilidad que estuvo latente durante varios años y que me obligó a la clandestinidad aquí mismo en Estados Unidos, evento que relato en el Capítulo 11 de mi libro "Cómo se Perdió Venezuela".
Luego nos fuimos nivelando y nos dedicamos a vivir nuestra nueva vida y nuestra nueva realidad. Aquí pasamos las Navidades y Año Viejo en familia en un estilo mixto entre floridano, cubano, venezolano y "americano". A veces ya no sabemos de dónde son algunas de las tradiciones.
El Año Viejo que más recuerdo fue el que pasamos en casa de los Machado (Marisela y Guillo), familia - por cierto - de La MariCori. Allí la pasamos con un grupo de venezolanos: ¡y a la venezolana! Con los Machado pasamos otro Año Viejo, que también coincidía con el cumpleaños de Marisela, a quien cariñosamente le puse el apodo de "Marisela Juvenil". La vida nos fue cambiando a todos. Guillermo - Guillo - falleció y Marisela se regresó a Venecuba. Pero siempre encontrábamos con quien pasar las fiestas aquí en nuestro "Tercer Exilio".
Y un lugar que ningún venezolano pela en las Navidades es "El Arepazo" de "Doralzuela". Ahí echamos un pie La Siomi y quien suscribe.
Luego, ya en nuestro nuevo hogar - "Serendípity" - recibimos el 2019 con "El Grupito", nuestros amigos de toda una vida:
Y aquel mismo año nuestro gran amigo Vicente, el representante de La Guarimba en Maracaibo, nos preparó unas deliciosas cachapas como las que él ofrece en "Doralzuela", las cuales disfrutamos con nuestros grandes amigos Anita, Mauricio, Tommy y María Lourdes.
Por supuesto que no podía faltar en "Westonzuela" la preparación de las suculentas hallacas. Por cierto que al principio de llegar a Venezuela no nos gustaban porque las comparábamos con los tamales cubanos y no hay comparación alguna. Los tamales, como tamales, son sabrosísimos y las hallacas, como hallacas: ¡también lo son!
¡Y hasta pan de jamón aprendí a hacer! Los hice en aquellas Navidades porque después comenzamos a comprarlos en Café Canela que lo hacen deliciosos, así como las hallacas. Claro que mi gran amigo "Ramoncito" (propietario del local), se afinca duro, pero siempre le llego con una carta de crédito de mi banco para que me las dé fiao.
Mis Navidades por Europa
No me queda otra que reiterar mis deseos de que mis lectores, amigos, conocidos, familiares (no todos) y detractores tengan un mejor año 2026, pero me niego a mencionar el cliché en cuanto a que las próximas fiestas las pasaremos en Cuba o en Venezuela. Eso se lo dejo a La MariCori: