La Santa Biblia

 

Preparar este capítulo exige descorrer el velo de la historia con una honestidad brutal. La Biblia no cayó del cielo encuadernada en piel; es el resultado de siglos de debates teológicos, batallas políticas, intereses, concilios encendidos y censuras.

Vamos a responder a este cuestionario histórico con la precisión de un bisturí, punto por punto.

El Número de Libros:

Católicos vs. Protestantes y Ortodoxos

El total de libros depende de a qué iglesia le preguntemos y la gran discordia está en el Antiguo Testamento.

 Iglesia católica – Tiene 73 libros en total (46 en el Antiguo Testamento y 27 en el Nuevo Testamento).

 Iglesias protestantes (evangélicos, bautistas, etc.) – Tienen 66 libros en total (39 en el Antiguo Testamento y 27 en el Nuevo Testamento). 

Iglesia ortodoxa oriental – Es la más extensa, incluyendo entre 76 y 81 libros (aceptan todos los católicos y suman otros como 3 y 4 de Macabeos o el Salmo 151). 

¿A qué se debe la diferencia? A los llamados libros deuterocanónicos (o "apócrifos" para los protestantes), como Tobías, Judit, Sabiduría, Eclesiástico, Baruc y 1 y 2 de Macabeos.  Los católicos y ortodoxos los incluyen: los protestantes los rechazaron. 

Cuándo, Cómo y por qué se Aceptaron

o Rechazaron Libros 

El proceso de selección se conoce como la formación del canon

 (que significa "vara de medir"). 

El Antiguo Testamento 

Los judíos fijaron su propio canon a finales del siglo I d.C. (el Canon Palestinense), dejando fuera los libros escritos en griego.  Sin embargo, los primeros cristianos usaban la Septuaginta, una traducción al griego de los textos judíos que sí incluía esos libros.  En el siglo IV, la Iglesia católica adoptó la Septuaginta, validando los 46 libros.  Siglos después, en la Reforma Protestante (siglo XVI), Martín Lutero decidió regresar al canon judío estricto, eliminando esos 7 libros porque consideraba que contenían doctrines dudosas (como el purgatorio o la oración por los muertos en Macabeos). 

El Nuevo Testamento 

Durante los primeros tres siglos, circulaban cientos de evangelios, cartas y apocalipsis cristianos. El criterio para aceptar los 27 libros actuales se basó en tres reglas estrictas: 

1.      Apostolicidad – Que el libro hubiera sido escrito por un apóstol o por un testigo directo (ej. Lucas, compañero de Pablo; Marcos, compañero de Pedro). 

2.      Ortodoxia – Que su enseñanza no contradijera la doctrina que las iglesias principales ya predicaban. 

3.      Uso católico (universal) – Que el libro se leyera de forma habitual en las liturgias de las comunidades de todo el Imperio romano. 

La Gran Ramera

Los textos que no cumplían esto (como el Evangelio deTomás, el de María Magdalena o el de Judas) fueron tachados de apócrifos o heréticos y se ordenó su destrucción o desuso.  El canon del Nuevo Testamento quedó prácticamente cerrado en el Concilio de Roma (año 382) bajo el Papa Dámaso I.  Fue gracias a la Iglesia católica (la acusada por los protestantes de ser “La Gran Ramera”) que el resto de la cristiandad tuvo una “biblia”: ¡falsa o no! 

Intereses Religiosos y Políticos en la Escogencia

del Nuevo Testamento 

El Nuevo Testamento se consolidó al mismo tiempo que la Iglesia se aliaba con el Imperio romano (siglo IV, bajo los emperadores Constantino y Teodosio).  Los intereses políticos fueron monumentales: 

Unificación Imperial (Política) – Constantino necesitaba un imperio unido. Un imperio con mil sectas cristianas discutiendo teologías diferentes era inestable.  Financió, controló y convocó concilios (como el de Nicea en el 325) para presionar a los obispos a definir una sola fe ortodoxa: verdadera o falsa, a Constantino no le importaba.  El canon sirvió para uniformar el pensamiento de los súbditos. 

Destrucción de la disidencia (religiosa) – El principal enemigo interno era el gnosticismo, una corriente cristiana místicaque afirmaba que la salvación venía por un conocimiento secreto interno y que no se necesitaba de obispos, sacerdotes ni del papa.  Los evangelios gnósticos retrataban a un Jesús muy espiritual y abstracto. La Iglesia institucional seleccionó evangelios (Mateo, Marcos, Lucas y Juan) que enfatizaban la supuesta realidad histórica de Jesús, su crucifixión física y la autoridad que Él le delegó a los apóstoles (la estructura de la Iglesia). 

Idiomas y Traductores

de la Biblia

Los idiomas originales 

La Biblia se escribió originalmente en tres lenguas: 

Hebreo – La inmensa mayoría del Antiguo Testamento. 

Arameo – Pequeñas porciones en los libros de Daniel, Esdras y algunas palabras sueltas del Nuevo Testamento (la lengua que hablaba Jesús). 

Griego (Koiné) – Todo el Nuevo Testamento y los libros deuterocanónicos.  El Koiné era el "inglés" de la época: el idioma del comercio y la cultura en el Mediterráneo. 

Los Traductores Clave 

La Septuaginta (siglo III-II a.C.) – Setenta sabios judíos tradujeron el Antiguo Testamento del hebreo al griego en Alejandría, Egipto. 

San Jerónimo (siglo IV d.C.) – Tradujo toda la Biblia de sus fuentes originales (hebreo y griego) al latín. Su obra se llamó la Vulgata (porque estaba en el idioma "vulgar" o común del pueblo romano).  Fue la Biblia oficial de la Iglesia católica durante más de mil años, cuya lectura sería prohibida, increíblemente, a todos los católicos. 

Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera (siglo XVI) – Tradujeron la Biblia completa al español desde los textos originales.  Su obra, la Biblia del Oso (1569) de Casiodoro de Reina, revisada luego por Cipriano de Valera (1602) dando origen a la Reina-Valera, sigue siendo la más leída por los protestantes de habla hispana. 

La Importancia de la Imprenta 


Antes de Johannes Gutenberg, cada biblia se copiaba a mano por monjes católicos recluidos en monasterios. Un solo ejemplar tardaba hasta un año en producirse, costaba una fortuna (el equivalente al precio de una casa o un viñedo) y solo las catedrales o los reyes podían pagarla.  De todas maneras, eran poquísimos quienes las podían leer, porque la gran mayoría de los fieles era analfabeta y dependía de lo que leían sus sacerdotes en los púlpitos. 

La imprenta de tipos móviles provocó una democratización radical de la información: 

La Biblia de Gutenberg (1454) demostró que se podían hacer cientos de copias exactas en semanas. 

Los costos se desplomaron. 

• Por primera vez en la historia, la Biblia dejó de ser un objeto exclusivo del clero y los nobles y pudo llegar a las mesas de la burguesía y los ciudadanos comunes, siempre que supieran leer: ¡claro!   La información se le escapó de las manos al monopolio de la Iglesia. 

Martín Lutero

 y el Movimiento Reformista 


En 1517, el monje agustino Martín Lutero desató la Reforma Protestante bajo un lema revolucionario: Sola Scriptura (Solo la Escritura).  Afirmaba que la única autoridad divina en la Tierra era la Biblia, no el papa, ni los concilios, ni las tradiciones de la Iglesia.

La traducción al alemán (1522) – Lutero hizo algo osadísimo para la época: tradujo el Nuevo Testamento del griego al alemán corriente. Quería que "el campesino detrás del arado y la tejedora en su telar" pudieran leer a Dios en su propio idioma sin intermediarios, aunque el gran problema seguía siendo que esos campesinos: ¡no sabían leer!

• Su traducción no solo fragmentó, supuestamente, el mapa religioso de Europa, sino que unificó los dialectos alemanes, creando el idioma alemán moderno, algo que para los lingüistas no está totalmente claro.  Al empoderar al individuo para “interpretar” la Biblia por sí mismo, Lutero cambió la historia de la libertad de conciencia en Occidente.  Como apareció cualquier cantidad de “interpretaciones”, aparecieron, también: ¡cualquier cantidad de “denominaciones”!

¿Por qué la Lectura de la Biblia

Estuvo Prohibida para los Católicos? 

Es un dato histórico que escandaliza hoy, pero la Iglesia católica prohibió la traducción y lectura de la Biblia en idiomas locales (vernáculos) durante siglos.  El Conciliode Toulouse (1229) y posteriormente el Concilio de Trento (1546) endurecieron estas reglas, colocando las traducciones no autorizadas en el “Índice de LibrosProhibidos”: ¡horror! 

Los motivos de la prohibición: 

Evitar la Herejía – La Iglesia argumentaba que la Biblia es un libro complejo, lleno de alegorías y metáforas oscuras. Creía que, si una persona sin estudios teológicos abría el libro por su cuenta, terminaría malinterpretando los textos y creando sectas heréticas (lo cual, irónicamente, pasó con la Reforma).  Faltaba la necesaria ayuda del Espíritu Santo para poder entender el “arroz con mango” bíblico. 

Control del Poder – Mantener la Biblia en latín (un idioma que en la Edad Media ya nadie en el pueblo hablaba) obligaba a los fieles a depender exclusivamente del sacerdote.  El clero era el único intérprete del texto sagrado, asegurando el control doctrinal y político de la institución sobre las masas. Era, más o menos, como depender hoy de un médico para poder obtener una receta en la farmacia. 

Lo sacerdotes eran los únicos que podían “interpretar” los textos “sagrados”, los mismos que ya habían sido “interpretados” por los obispos y cardenales de la única iglesia que existía o, para la época: la más importante.  Lo que se leía en las iglesias los domingos era, según los católicos: “¡palabra de Dios!”

                              ¿Por qué hay Tantas Incongruencias,

 Controversias y Contradicciones?

Cualquier lectura honesta y académica de la Biblia (¿de cuál Biblia?) revela contradicciones flagrantes: por ejemplo, los dos relatos de la creación del Génesis difieren en el orden de los eventos; los evangelios varían en los detalles de la resurrección; y el Dios del Antiguo Testamento (que ordena masacres de pueblos enteros en el libro de Josué) choca frontalmente con el Dios del Nuevo Testamento (que pide amar a tus enemigos). 

Las razones detrás de estas contradicciones son históricas y literarias: 

No es un libro, es una “biblioteca” – La Biblia no fue escrita por un solo autor en una tarde de inspiración. Es una colección de textos ("libros") escritos por más de 40 autores (que se sepa) diferentes a lo largo de un período de aproximadamente 1,500 años.  Había pastores, reyes, pescadores, sacerdotes y médicos, cada uno con su propio nivel cultural, prejuicios, interpretaciones y mentalidad de su época.  El presidente Kennedyfue asesinado en 1963: ¡y todavía no sabemos quién lo mató! 

Pero el caso del Juan Pablo I, quien murió en 1978 (hace apenas 48 años) es todavía más explícito.  ¿Sabemos si fue asesinado y en caso de saber que sí lo fue, quién o quiénes lo asesinaron y por cuáles motivos?  No, nunca se ha demostrado que Juan Pablo I fuera asesinado.  Oficialmente, y basándose en toda la documentación médica e histórica disponible, Albino Luciani falleció por causas naturales (un infarto agudo de miocardio) el 28 de septiembre de 1978, tras apenas 33 días de pontificado. 

Claro que existen “evidencias circunstanciales”.  El Vaticano dijo inicialmente que lo había encontrado su secretario, John Magee. Años después se supo la verdad: lo encontró una monja, sor Vincenza Taffarel, al llevarle el café. En 1978, a la Curia le pareció "impropio" admitir que una mujer había entrado al dormitorio del papa.  Hubo contradicciones y desfases en los comunicados sobre a qué hora exacta se descubrió el cuerpo.  Por tradición y ley vaticana de la época, a los papas no se les practicaba autopsia.  Esto hizo que los partidarios de la conspiración gritaran que se estaba ocultando un envenenamiento. 

Evolución teológica – La noción de Dios cambia a lo largo de las páginas.  Los textos más antiguos reflejan una visión tribal (donde Yahvé es solo el dios de Israel que pelea contra los dioses de los vecinos); los textos posteriores (profetas y Nuevo Testamento) evolucionan hacia un supuesto monoteísmo universalizado y ético. 

Fusión de fuentes distintas – Libros como el Génesis o el Éxodo se armaron uniendo tradiciones orales distintas (la fuente Yavista, la Elohísta, la Sacerdotal) y algunas de esas tradiciones, si no todas: promovidas por el supuesto rey Josías: ¡un bandolero!  Los escribas bíblicos cosieron estas crónicas sin preocuparse por borrar las costuras (*1), dejando versiones duplicadas y contradictorias de los mismos mitos. 

Errores de copia y traducción – Durante siglos de copiado manual, los escribas cometieron erratas, saltaron líneas o "arreglaron" versículos adrede para que encajaran con la teología, e incluso intereses, de su momento. Era todo un carnaval o una orgía de incongruencias y locuras literarias. 

*1 “COSTURAS” – Cuando mencionamos el sustantivo “COSTURA”, a lo largo y ancho de nuestro libro, nos estamos refiriendo al punto exacto de unión, zurcido o remiendo literario donde la propaganda política de la antigüedad intentó pegar —a la fuerza y con hilo de baja calidad— una fábulateológica sobre la realidad histórica material. En lenguaje coloquial: ¡un embuste de marca mayor! 

Versiones Bíblicas 

Si el proceso de formación del canon les pareció un laberinto, el mundo de las versiones, interpretaciones, traducciones y revisiones bíblicas es un océano infinito.  Es imposible dar un número exacto porque existen miles de versiones, pero podemos clasificar este fenómeno para que en este libro quede perfectamente ordenado y comprensible. 

Para dimensionar la magnitud de esto, la Alianza Global Wycliffe (una de las organizaciones más grandes de traducción bíblica) estima que la Biblia completa ha sido traducida a más de 740 idiomas (incluyendo dialectos) y porciones de ella (como el Nuevo Testamento o los Evangelios) a más de 3,600 idiomas y dialectos. 

Pero si nos enfocamos únicamente en el mundo occidental y de habla hispana, las versiones se cuentan por cientos y se dividen según la "filosofía" que usó el traductor.  

                               Las Tres "Filosofías" de Traducción

(Por qué Cambian las Palabras)

Si un comité de eruditos se sentara a traducir la Biblia hoy en día (2026 d.C.), tendría que elegir entre tres caminos metodológicos.  Dependiendo de cuál elijan, el resultado final sonaría totalmente diferente: 

Traducción Literal o Palabra por Palabra (equivalenciaformal) – Busca ser lo más fiel posible al texto hebreo o griego original, respetando incluso la estructura gramatical antigua. Serían biblias excelentes para el estudio teológico profundo, pero a veces difíciles de leer porque la redacción sonaría forzada en español. 

Ejemplos: Reina-Valera (RVR), Biblia de las Américas (LBLA), Biblia de Jerusalén. 

Traducción dinámica o pensamiento por pensamiento (equivalenciadinámica) – El traductor no traduciría las palabras sueltas, sino el significado de la frase. Buscaría que el lector moderno entendiera la idea de inmediato, usando modismos actuales: ¡más difícil que matar a un hipopótamo adulto a sombrerazos! 

Ejemplos: Nueva Versión Internacional (NVI), Dios Habla Hoy (DHH). 

Paráfrasis o Traducción Libre – Aquí el autor tomaría el texto y lo reescribiría por completo con sus propias palabras para hacerlo extremadamente sencillo, casi como un cuento o una novela, perdiendo mucha precisión académica. 

Ejemplo: La Biblia en Lenguaje Sencillo o Traducción en Lenguaje Actual (TLA). 

Las Versiones Reinas en Español

(Católicas vs. Protestantes) 

Para los efectos de este libro es vital que el lector entienda que las biblias se dividen por su "línea editorial" religiosa.  Si vamos a una librería hoy, nos encontraríamos principalmente con estos dos bloques de versiones en nuestra lengua: 

Las Versiones Protestantes / Evangélicas más populares: 

Reina-Valera (RVR) – Es la reina indiscutible del mundo protestante. Nació en 1569 (la Biblia del Oso) y se ha revisado decenas de veces.  La versión de 1960 es la más famosa y la que la mayoría de los “cristianos evangélicos” se aprende casi de memoria. Su lenguaje es solemne, majestuoso y utiliza el "vosotros". 

Nueva Versión Internacional (NVI) – Editada en 1999, es la gran competidora moderna de la Reina-Valera. Es una traducción dinámica, muy fluida y fácil de leer en público. 

Las Versiones católicas más populares 

Biblia de Jerusalén (BJ) – Es la mina de oro de los intelectuales y arqueólogos. Destaca por sus notas al pie de página, mapas y un rigor histórico-crítico impresionante.  Es la que usan los seminaristas católicos para estudiar luego de que el papa diera luz verde para leer la Biblia a partir del ConcilioVaticano II (1962-1965), cuando se promulgó la constitución dogmática DeiVerbum, documento que marcó la apertura total y moderna, declarando que la lectura de la Biblia debía estar abierta y accesible a todos los fieles cristianos, siempre que fuese la biblia católica, claro.  La misma iglesia que canonizó los libros de La Biblia, terminó prohibiéndola por siglos hasta que tuvo que ceder debido a “la competencia”. 

Biblia Latinoamericana – Diseñada en los años 70 (d.C.) con un lenguaje muy popular, directo y adaptado a la realidad social de la América hispana.  Incluye comentarios de corte pastoral y social. 

Torres Amat o Nácar-Colunga – Versiones más clásicas y tradicionales dentro del catolicismo hispano. 

Las Versiones "Polémicas" o Modificadas:

Existen versiones creadas por denominaciones específicas que han adaptado el texto para que encaje a la fuerza con sus doctrinas particulares.  La más famosa es la “Traduccióndel Nuevo Mundo de las Santas Escrituras” —la Biblia oficial de los Testigos deJehová—. Los lingüistas y eruditos bíblicos (tanto católicos como protestantes) la critican severamente porque alteraron versículos clave del Nuevo Testamento (especialmente en el Evangelio de Juan) para cambiar pasajes donde se afirma la deidad de Jesucristo, adaptándolos a su teología particular.

Resumen 

¿Cuántas Versiones Hay? ¡Miles a Nivel Global,

y Decenas de Opciones Activas en Español! 

Cuando un “cristiano evangélico” nos dice la Biblia dice”, lo primero que debiéramos preguntarle sería: “¿cuál Biblia?”. 

Para el capítulo de este libro, la conclusión es fascinante: cuando una persona lee la Biblia hoy (2026 d.C.), no está leyendo el texto puro que escribió un profeta en el desierto hace 2.500 años; está leyendo la interpretación que un comité de traductores del siglo XX o XXI decidió darle a ese texto.  Dependiendo de la versión que compremos, Dios puede sonar como un rey del Siglo de Oro Español (Reina-Valera) o como un conferencista moderno y cercano (NVI). 

Este panorama ofrece un lienzo monumental: la Biblia deja de ser un monolito estático y se revela como un fascinante campo de batalla de la evolución del pensamiento y la política humana.  Con esto cerramos el arsenal de datos sobre la historia del libro más vendido y traducido de la humanidad, no sin antes responder la GRAN PREGUNTA: “¿es la Biblia «PALABRA DE DIOS»?”. 

¡La Gran Respuesta! 

Tal pregunta toca la fibra más sensible de toda la teología y el punto exacto donde la fe choca o se reconcilia con la historia.  Esa frase lapidaria que el sacerdote pronuncia en la misa —“¡Palabra de Dios!"— abre un debate intelectual fascinante si tomamos en cuenta todo el laberinto de versiones, intereses políticos y errores de traducción que hemos venido desmenuzando en este libro: ¡y lo que nos falta! 

Para responder a tal pregunta de si realmente se puede decir que la Biblia es "palabra de Dios" bajo el prisma histórico y crítico, la respuesta honesta es: depende de la teoría de la inspiración con la que se mire. 

En la historia del pensamiento cristiano y académico, existen tres formas de responder a este dilema. Vamos a analizarlas para poder plantear este debate con maestría objetiva: 

La Respuesta del Fundamentalismo:

"Inspiración Dictada" (Inerrancia Total) 

Por cierto, la “inerrancia” es la cualidad de estar completamente exento de error.   Para las corrientes más literales y fundamentalistas (muy comunes en ciertos sectores evangélicos y católicos ultraortodoxos), la respuesta es un SÍ rotundo y absoluto.

La teoría – Ellos creen en la inspiración plenaria y verbal.  Es decir, ven a los escritores bíblicos casi como secretarios mecánicos a los cuales Dios les dictó palabra por palabra lo que debían escribir.

Cómo salvan el problema de las versiones – Para ellos, las contradicciones o variantes no existen o son malinterpretaciones humanas.  Argumentan que los "manuscritos originales" (los que salieron, presuntamente, de la mano de Moisés o de Pablo, que ya no existen) eran perfectos e infalibles.  Por lo tanto, cuando el sacerdote dice "Palabra de Dios", el fiel fundamentalista entiende que está escuchando la voz literal y directa del Creador del universo congelada en el tiempo.

La Respuesta de la Teología Moderna

 "Inspiración Cooperativa" 

Esta es la postura oficial de la Iglesia católica actual (fijada en el Concilio Vaticano II en el documento Dei Verbum) y de las iglesias protestantes históricas (como los luteranos o anglicanos).  Para ellos, la Biblia es la “Palabra de Dios”, pero expresada en lenguaje humano. 

La teoría – Dios no dictó la Biblia.  Hubo una cooperación.  Tal vez "Dios" inspiró la fe y la experiencia del escritor, pero el escritor usó su propio idioma, su ignorancia científica, su cultura de la Edad del Bronce (entre el 3300 y 1200 a.C.) y sus prejuicios para poner esa experiencia en palabras.  Ojo: en el siglo XXI d.C. nos estamos basando en apreciaciones de “intelectuales” de entre los siglos XXXIV a.C. y XII a.C. (aproximadamente entre el 3300 y el 1200 a.C.).  Como diría un venezolano: ¡una guará! 

La explicación de las contradicciones – Bajo esta visión, es perfectamente normal que la Biblia tenga incongruencias científicas (como asegurar que los murciélagos son aves, que el sol se detuvo o que la Tierra se creó en seis días) o contradicciones históricas.  La Iglesia argumenta que lo que es "palabra de Dios" e infalible no es la precisión científica o histórica del texto, sino “la verdad teológica” de fondo dirigida a la salvación, (por ejemplo: que Dios es el creador, que hay que amar al prójimo, etc.). 

Cuando el sacerdote dice "Palabra de Dios", no está diciendo "Dios escribió este párrafo en español", sino "Aquí dentro hay un mensaje divino oculto en el ropaje de las palabras humanas". 

La Respuesta Histórico-Crítica

(La Perspectiva Secular y Académica) 

Si analizamos la Biblia desde la pura historia, la filología y la ciencia política: ¡la respuesta es un NO ROTUNDO! Desde este punto de vista, la Biblia no es la palabra de Dios, sino la palabra de los seres humanos sobre lo que ellos creían que era Dios. 

La realidad del texto – Como hemos visto, La Biblia es una antología de literatura nacionalista judía, propaganda política de reyes de Judea, debates sacerdotales y cartas de un apóstol (Pablo) respondiendo a los problemas logísticos de iglesias específicas en el siglo I. 

Intereses humanos – El texto que hoy se lee en la misa pasó por el filtro de obispos del Imperio romano que descartaron decenas de otros evangelios para proteger su propia estructura de poder.  Por lo tanto, calificarlo de "palabra de Dios" es, desde el punto de vista histórico: un dogma de fe diseñado para darle autoridad divina e incuestionable a un texto gestionado, editado y traducido por hombres con intereses muy terrenales. 

Conclusión 

Para el diseño de este libro, el tema puede ser planteado como una de las paradojas más hermosas y complejas de la cultura occidental.  Cuando el sacerdote levanta el libro y dice "¡Palabra de Dios!", lo que está ocurriendo en la iglesia no es un hecho científico, sino un acto de alquimia litúrgica y fe.  El creyente decide, de forma voluntaria, ignorar los errores de copia de los monjes medievales, las censuras de los concilios de Constantino I El Grande y los sesgos del traductor moderno, para sintonizar su espíritu y escuchar un mensaje ético o trascendental a través de un texto profundamente imperfecto.  En pocas palabras: científicamente, la Biblia es una magnífica y caótica obra de la literatura humana; teológicamente, se convierte en "palabra de Dios" solo en el oído de quien la escucha con fe.