Dina Santamaría
Esta "pastora" del neopentecostalismo (o "Movimiento Carismático"), pertenece a la rama de los "cristianos evangélicos" pentecostales, que promueve "El Evangelio de la Prosperidad" (o "La Teología de la Prosperidad, de La Riqueza, de La Salud y/o Del Éxito"), una corriente dentro del cristianismo carismático que enseña que la fe, las declaraciones positivas y las “semillas económicas” producen bendición material, salud, éxito y riqueza, interpretando la prosperidad como evidencia de favor divino. Sus predicadores afirman que Dios desea que los creyentes vivan en abundancia, y que las ofrendas activan promesas de multiplicación espiritual y financiera.
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Como en la mayoría de las "pastoras" que presentamos en este blog, especialmente las de origen hispano, esta demuestra un alto índice de incultura, tanto en su manera de expresarse como en temas bíblicos, comenzando por la violación de el sagrado mandato del santo apóstol Pablo que se encuentra en la primera carta a los corintios, capítulo 14, versículos 34 y 35:
"Vuestras mujeres callen en las congregaciones; porque no les es permitido hablar, sino que estén sujetas, como también la ley lo dice. Y si quieren aprender algo, pregunten en casa a sus maridos; porque es indecoroso que una mujer hable en la congregación."
Da la impresión de que el ÚNICO OBJETIVO de ellas, como el de ellos: ¡es el de estafar a sus seguidores de todo lo que tienen!
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Conocemos a profesionales, supuestamente con criterio, que cayeron en las redes de estas "pastoras carismáticas". En la inmensa mayoría de los "pastores" y "pastoras" que se incluyen en nuestro estudio, dan muestra de una gran incultura y chabacanería y esta pastora no es la excepción.
Dina Santamaría es una "profeta" y "pastora" carismática salvadoreña conocida por sus enseñanzas de guerra espiritual, liberación y profecía. Aunque no está asociada a escándalos judiciales, su estilo doctrinal —centrado en experiencias místicas, manifestaciones físicas y declaraciones proféticas— la ha convertido en una figura polémica dentro del cristianismo carismático hispano.
La guerra espiritual es la creencia cristiana —especialmente popular en las corrientes pentecostales y neopentecostales— de que existe una batalla invisible y constante entre las fuerzas de Dios y los demonios, la cual afecta directamente la vida cotidiana, la salud, la economía y la política del mundo terrenal. Es, supuestamente, una lucha espiritual constante entre ángeles y fuerzas demoníacas por el control de las almas.
Esa absurda creencia fomenta una obsesión constante con el diablo y la sensación de estar bajo ataque permanente. Culpa a los demonios por la pobreza, adicciones o errores personales en lugar de asumir control. Tiende a calificar enfermedades como la depresión o la esquizofrenia de "posesiones", alejando a la gente de la psiquiatría. Iglesias históricas (católicos, bautistas, presbiterianos) argumentan que estas prácticas carecen de verdadero sustento bíblico. Críticos afirman que este enfoque centra la fe en el diablo y sus demonios más que en la figura de Dios. Algunos ministerios prometen romper maldiciones financieras o de salud a cambio de donaciones económicas.