La Conferencia del General

Antes de entrar en materia, es necesario señalar un aspecto formal del discurso analizado. Tanto el General Damián Arias como su interlocutor, José Peguero, incurren repetidamente en errores graves de expresión y construcción lingüística. Este detalle no sería relevante si se tratara de personas sin formación académica; sin embargo, en el caso del general, sorprende especialmente debido a su amplia preparación en instituciones de alto nivel como el Colegio Interamericano de Defensa y Seguridad Hemisférica (CHDS), la American University, la American Public University, el Army War College y la National Defense University (NDU), entre otras.

La distancia entre su sólida formación académica y el deficiente manejo del idioma en su exposición obliga a señalar este punto, pues afecta directamente la claridad, precisión y credibilidad de los argumentos que presenta.

Además de los problemas lingüísticos, es necesario señalar también varios errores temáticos relacionados con eventos históricos, referencias bíblicas y otros aspectos tratados en la conferencia audiovisual del general.

La Iglesia Apóstata

El general asegura, con toda propiedad, que estamos ante una “Iglesia apóstata”. Sin embargo, el concepto de apostasía se aplica únicamente a una organización, institución o comunidad de fe que ha abandonado, distorsionado o rechazado doctrinas esenciales que antes profesaba. No es un término que pueda aplicarse de manera global a todo el cristianismo.

Según el Centro para el Estudio del Cristianismo Global (Gordon-Conwell), la World Christian Encyclopedia y la World Christian Database, existen actualmente entre 45,000 y 47,000 denominaciones cristianas en el mundo. Una denominación es una organización con estructura, liderazgo, doctrina, nombre y administración propios. Entre ellas se encuentran, por ejemplo, las Iglesias Bautistas del Sur de EE.UU., la Asamblea de Dios, la Iglesia Metodista Unida, la Iglesia Adventista del Séptimo Día, la Iglesia Presbiteriana, las diversas Iglesias de Dios (Cleveland, Anderson, Profecía), las múltiples iglesias evangélicas y, por supuesto, la Iglesia Católica Apostólica y Romana.

Si en lugar de denominaciones contamos iglesias locales, el número supera los 3 millones de comunidades cristianas alrededor del mundo: templos católicos, ortodoxos, protestantes, pentecostales, independientes, no denominacionales, congregaciones caseras, rurales y urbanas.

Por lo tanto, cuando el general afirma que “estamos ante una iglesia apóstata”, incurre en una generalización indebida. La apostasía no puede aplicarse a la totalidad del cristianismo, sino únicamente a un grupo doctrinal específico, una denominación particular o un individuo. La Biblia jamás utiliza el término para referirse a toda la iglesia mundial, a toda la cristiandad o a todos los creyentes; hacerlo sería teológicamente insostenible. *****

Dequeísmo

En este segmento del video, José Peguero afirma: “ya esto no es únicamente la fe, sino que hay un negocio de que debemos fiscalizar”. Esta construcción constituye un caso claro de dequeísmo, es decir, el uso incorrecto de la secuencia “de que” en contextos donde la gramática exige únicamente “que”.

El dequeísmo ocurre cuando se introduce la preposición “de” antes de la conjunción “que” sin que el verbo, la estructura sintáctica o el sentido de la oración lo requieran. En el español formal, solo ciertos verbos exigen la construcción “de que” (por ejemplo: alegrarse de que, darse cuenta de que, acordarse de que). Sin embargo, en el caso presentado en el video, la frase utilizada por Peguero no pertenece a ninguna de estas estructuras, por lo que el uso de “de que” es incorrecto.

El verbo “fiscalizar” no requiere la preposición "de" antes de una oración subordinada. Por lo tanto, la forma correcta es: “…sino que hay un negocio que debemos fiscalizar.” 

Mateo 23:23


El general cita Mateo 23:23 diciendo: “y a los pobres le era predicado el evangelio”. Esta frase no existe en Mateo, no existe en ningún otro evangelio y no existe en ninguna parte del Nuevo Testamento. La única expresión bíblica semejante se encuentra en Lucas 7:22: “a los pobres se les anuncia el evangelio”. Además de atribuir un texto inexistente a un capítulo que no guarda relación con el tema, el general comete un error gramatical elemental: “los pobres” es plural, por lo que el pronombre correcto es “les”, no “le”. La cita es, por tanto, doblemente incorrecta: bíblicamente inexistente y lingüísticamente defectuosa.

La Glorificación de La Pobreza

 

El Sermón de la Montaña no glorifica la miseria ni presenta al pobre económico como el gran favorecido del Evangelio. Jesús declara “bienaventurados” a los pobres en espíritu, es decir, a quienes reconocen su necesidad espiritual, no a los pobres materiales. La gracia en el Nuevo Testamento es universal y se ofrece por igual a ricos y pobres. La expresión “Evangelio de la Gracia” aparece solo una vez en Hechos 20:24 y no constituye un título doctrinal que vincule la gracia con la pobreza económica. La interpretación del general mezcla categorías bíblicas distintas y produce una lectura teológicamente insostenible.

Mezclando Gimnasia con Magnesia

 

El general afirma que el trabajo de la periodista Nuria Piera sobre una falsa pastora llamada Yesenia Then, generó una “turbulencia” que debe analizarse desde perspectivas económicas, religiosas, socioeconómicas, psicológicas y jurídicas, llegando incluso a declarar que las iglesias poseen una “exención impositiva”.  Esta mezcla de categorías incompatibles constituye un error conceptual: las exenciones fiscales no son fenómenos teológicos ni privilegios religiosos, sino disposiciones legales aplicables a todas las entidades sin fines de lucro. Vincular teología, psicología, estratos sociales y derecho tributario en un mismo argumento equivale a mezclar gimnasia con magnesia, produciendo un análisis incoherente y carente de rigor que afecta la atención de quienes ven y escuchan -de manera audiovisual- la conferencia de mi general.

No Ha Visto El Reportaje


Resulta llamativo que el general dedique casi una hora a analizar la “turbulencia” supuestamente generada por un reportaje que él mismo admite no haber visto. En términos metodológicos, esto invalida cualquier conclusión que presente: no se puede evaluar un fenómeno sin conocer su causa directa. Opinar extensamente sobre un contenido que se desconoce constituye un error elemental de análisis, pues implica emitir juicios sin evidencia, construir argumentos sin fuente y elaborar conclusiones sin premisas. En otras palabras, el general analiza un objeto que no ha observado, lo cual hace que su intervención carezca de rigor y de validez lógica.
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Si mi general no ha visto el reportaje de la periodista Nuria Piera, no sabe qué dijo la periodista, no sabe qué hizo la falsa pastora, no sabe qué generó la “turbulencia”, no sabe qué se denunció, no sabe qué se mostró, y no sabe qué se evidenció. Por lo tanto, no puede analizar nada. Es como diagnosticar sin ver al paciente, juzgar sin leer el expediente, criticar un libro sin haberlo leído o evaluar una película sin haberla visto: ¡un error monumental!
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Sio embargo, como pretendemos enviarle este blog al general, aquí le publicamos las dos partes del trabajo de la periodista Piera:

Parte I


Parte II


"Los Postreros Días"


El general afirma que la aparición de falsos pastores, del cual trata el trabajo de la periodista Piera (qué él para cuando le dio su conferencia a José Peguero, supuestamente todavía no había revisado) es un síntoma escatológico inequívoco de que estamos viviendo “los postreros días”, citando a Jesús, Pedro, Santiago y Pablo. Sin embargo, todos ellos mencionaron los “últimos días” hace casi dos mil años, y la Iglesia ha interpretado esas advertencias como válidas desde el siglo I, no como señales exclusivas del presente. Jesús habló de falsos profetas en Mateo 24:24; Pedro mencionó burladores en los postreros días (2 Pedro 3:3); Santiago advirtió a los ricos de su inminente juicio (Santiago 5:3); y Pablo señaló que en los últimos tiempos habría engañadores (1 Timoteo 4:1). Esas señales han estado presentes durante siglos: en la Edad Media, en la Reforma, en el siglo XIX, en el siglo XX y en la actualidad. Por eso, vincular la aparición de una falsa pastora dominicana (entre otros "falsos pastores o profetas") con el cumplimiento escatológico global es una exageración teológica. A lo largo de la historia, numerosos grupos han anunciado el fin del mundo con fechas específicas —milleritas en 1843–1844, adventistas radicales en 1851, Testigos de Jehová en 1878, 1881, 1914, 1918, 1925 y 1975, y Harold Camping en 1994 y 2011— y todos han fallado. La presencia de falsos maestros no prueba que estamos en el fin del mundo; solo confirma que seguimos viviendo la misma realidad espiritual que la Iglesia ha enfrentado desde el siglo I.

Apóstoles y Apostasía


Aquí nuestro general no solo "se pasó de maraca", como expresan los venezolanos: se fue en yola sin motor, sin brújula y sin diccionario griego. El general mezcló dos palabras (apóstata y apóstol) que no tienen parentesco lingüístico, no comparten raíz, no comparten significado, y no comparten historia: lo que constituye un error filológico grave.
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El general afirma que la palabra griega “apostos” significa “separados” y que por ello se aplica a los apóstoles, quienes —según él— fueron “separados del judaísmo”.  Esta explicación es filológicamente incorrecta. “Apostasía” proviene de ἀποστασία, formada por ἀπό (“desde”) y στάσις (“posición”), y significa “abandono” o “deserción”. En cambio, “apóstol” proviene de ἀπόστολος, compuesto por ἀπό (“desde”) y στέλλω (“enviar”), y significa “emisario” o “enviado”. En griego clásico, un apóstolos era un barco o delegado enviado a otra región, y en el Nuevo Testamento traduce el concepto hebreo de shaliaj, un agente legal con autoridad delegada. Relacionar “apostasía” con “apóstol” es un error etimológico grave: un apóstol es un enviado; un apóstata es un desertor. Son términos opuestos, no equivalentes.

Yesenia Then: ¡NO ES APÓSTATA!


Yesenia Then NO ES apóstata como no es la inmensa mayoría de los falsos pastores, porque no se han apartado de ninguna doctrina: ¡ellos las inventa!  Se aprovechan de los ignorantes para referirse a una doctrina que jamás ha existido y en ese proceso salpican su "sermón" con palabras sacadas, intencionalmente, de las Sagradas Escrituras.  Hace, más o menos, lo que está haciendo nuestro general en su conferencia audiovisual que hoy nos ocupa. La Yesenia no ha aplicado un "repent".  Se trata de una estafadora clásica como la inmensa mayoría de los predicadores que predican en nombre del Jesús bíblico.
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La periodista Nuria Piera no ha acusado a Then de apóstata: ¡la está acusando de sinvergüenza!  Pero, claro: mi general no ha visto el excelente trabajo periodístico de Nuria. 
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El general insiste en llamar “apóstatas” a los falsos pastores modernos, pero el término apostasía se aplica únicamente a quienes abandonan una doctrina que antes profesaban. Muchos de estos líderes no provienen de ninguna iglesia histórica, por lo que no pueden ser considerados apóstatas. En cambio, la historia cristiana sí registra verdaderas apostasías: el Cisma de Oriente (1054), cuando la Iglesia oriental se separó de Roma; el Cisma de Occidente (1378–1417), con dos y hasta tres papas simultáneos; y la Reforma Protestante (1517), cuando Lutero, Calvino y Zwinglio se apartaron de la Iglesia católica. Dentro del protestantismo surgieron nuevas rupturas: los anabaptistas (1525), los cuáqueros (1650), los metodistas (1738), los bautistas (1609), los adventistas (1844) y los pentecostales (1906). Todas estas divisiones fueron auténticas apostasías en sentido histórico y doctrinal. Por lo tanto, llamar “apóstatas” a líderes que nunca pertenecieron a una tradición previa es un uso incorrecto del término y una simplificación que ignora dos mil años de historia eclesiástica.


Si el general gusta del tema de la apostasía, le recomendamos que se encentre en una tal "pastora" dominicana llamada Estefany Santana, quien desde los 16 años -según ella- profesó en el satanismo: ¡y se dejó "deso"!  Al parecer la historia cristiana está repleta de apóstatas, por lo que llevamos unos mil años transcurriendo en "los postreros días", al menos desde El Gran Cisma de Oriente, en 1054: ¡hace unos 972 años y unos meses!

¿Era Lucas Judío?


El general afirma que Lucas era “el único evangelista no judío”, pero esa afirmación no puede sostenerse históricamente.  Los cuatro evangelios son textos originalmente anónimos; ninguno está firmado por su autor, y los nombres “según Mateo”, “según Marcos”, “según Lucas” y “según Juan” fueron asignados por la Iglesia (católica) a mediados del siglo II para otorgarles autoridad apostólica frente a otros escritos.  En cuanto a Lucas, la tradición cristiana lo presenta como gentil, pero muchos historiadores sostienen que pudo haber sido un judío helenizado o un “temeroso de Dios”, debido a su profundo dominio del Antiguo Testamento en griego y de las costumbres judías. Tampoco puede afirmarse con certeza que fuera médico: el supuesto “vocabulario médico” de su obra es simplemente el estilo culto de un escritor griego instruido. En resumen, ni la identidad étnica de Lucas ni su profesión pueden establecerse con certeza, y afirmar que fue “el único no judío” entre los evangelistas es una simplificación que no refleja el consenso académico.

Libros Canónicos & el Dequeísmo del General


El general afirma que se detectaron “30 evangelios” para formar el canon y que los católicos llaman a ciertos libros “deuterocanónicos” mientras los protestantes los llaman “apócrifos”. Aunque es cierto que en los primeros siglos circularon decenas de escritos llamados “evangelios”, el canon no se estableció seleccionando 30 textos en una sola sesión, sino mediante un proceso gradual basado en el uso litúrgico y la tradición apostólica. En cuanto a los libros deuterocanónicos, la Iglesia católica los considera parte del canon porque formaban parte de la Biblia griega usada por los primeros cristianos; los protestantes los denominan “apócrifos” porque siguen el canon hebreo. Por lo tanto, no es correcto afirmar que fueron “sacados” de la Biblia: simplemente pertenecen a dos tradiciones textuales distintas. La explicación del general simplifica en exceso un proceso histórico complejo y conduce a conclusiones imprecisas.
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Además de citar textos bíblicos inexistentes, el general incurre nuevamente en dequeísmo al afirmar que “él habla de que a los pobres es predicado”. En español estándar, la estructura “hablar de que” es incorrecta cuando introduce una oración subordinada; el uso adecuado es “hablar que” o “afirmar que”. Este error gramatical, sumado a los anteriores, resulta especialmente problemático en un comunicador social, pues quienes ejercen funciones públicas y mediáticas tienen la responsabilidad de emplear un español correcto y claro para ofrecer un modelo lingüístico adecuado a su audiencia. La reiteración de estos fallos revela una falta de dominio del idioma que afecta la precisión y credibilidad de su discurso.

La Genealogía Racial y Tribal de Jesús


El general afirma que Mateo insiste en la genealogía para mostrar el “origen racial y tribal” de Jesús, pero esta interpretación es incorrecta. La genealogía no es un estudio de razas ni de tribus, sino de ascendencia y descendencia familiar. Mateo incluye la genealogía porque escribe para una audiencia judía que valoraba la continuidad histórica con Abraham y David, no para establecer categorías raciales —inexistentes en el mundo antiguo— ni tribales. La función de la genealogía en Mateo es teológica e histórica: demostrar la legitimidad davídica y abrahámica de Jesús. Por lo tanto, hablar de “origen racial y tribal” es una extrapolación moderna que no corresponde al propósito ni al contenido del texto bíblico.
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En el Nuevo Testamento, la genealogía no es un simple registro de nombres; es el documento de identidad legal y profético de Jesús. Para que Jesús pudiera ser reconocido como El Mesías, las profecías del Antiguo Testamento exigían obligatoriamente que fuese descendiente directo del rey David (Isaías 11:1).  Sin embargo, esto plantea una de las aparentes contradicciones más fascinantes de la Biblia, la cual genera un fuerte debate: las listas exponen la genealogía de José, pero el propio relato bíblico afirma que Jesús fue concebido por el Espíritu Santo y, por ende, no compartía ni una sola gota de sangre con su padre de crianza, por lo tanto: ¡Jesús no era descendiente directo de David... y no podía ser -legítimamente- El Mesías!
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Pero el tema de "la genealogía de José": ¡pica y se extiende.  Las dos genealogías de José aparecen en Mateo 1:1–16 y Lucas 3:23–38, pero presentan contradicciones profundas. Mateo afirma que José es hijo de Jacob, mientras Lucas lo presenta como hijo de Elí. Mateo hace descender la línea desde Abraham y utiliza a Salomón como hijo de David; Lucas asciende desde Jesús y emplea a Natán, otro hijo de David. Los nombres posteriores a David son completamente distintos, el número de generaciones no coincide (42 en Mateo, 77 en Lucas) y las estructuras narrativas son opuestas. Estas diferencias muestran que cada evangelista construyó una genealogía con fines teológicos diferentes: Mateo para demostrar la legitimidad davídica de Jesús ante una audiencia judía, y Lucas para conectar a Jesús con toda la humanidad. Por lo tanto, las genealogías no pueden armonizarse sin forzar el texto, y constituyen una de las contradicciones más evidentes del Nuevo Testamento.

El General, María y Arrio


El general afirma que Juan habla de la divinidad de Jesús porque “va a surgir” Arrio siglos después, pero esto es cronológicamente imposible: el Evangelio de Juan fue escrito hacia el año 100 d.C., mientras Arrio nació en 256 d.C. y desarrolló su doctrina entre 318 y 336. También es falso que Arrio negara la virginidad de María o que María “naciera por obra del Espíritu Santo”; Arrio nunca trató temas mariológicos y su única tesis fue que el Hijo fue creado y no es eterno. La confusión del general mezcla mariología, cristología y arrianismo sin relación entre sí. Además, la idea de un ser divino que engendra un hijo con una mujer mortal es común en la mitología: Hércules, Perseo, Aquiles, Eneas, Minos, Rómulo y Remo, entre otros, nacen de la unión entre un dios y una humana. Arrio surgió en el siglo IV y enseñó que Jesús no es coeterno ni consustancial con el Padre, lo que llevó al Concilio de Nicea a formular la doctrina de la consustancialidad. La explicación del general es históricamente incorrecta, teológicamente confusa y cronológicamente insostenible.

La Iglesia Contemporánea y Los Pobres de Espíritu


El general afirma que “la Iglesia contemporánea” está enfocada en “ganancias financieras”, pero no especifica a qué iglesia se refiere, lo cual convierte su afirmación en una generalización imprecisa. Existen miles de iglesias contemporáneas —católicas, ortodoxas, históricas, protestantes, pentecostales, neopentecostales, etc— con realidades económicas muy distintas. Además, su frase contiene un error gramatical (“a los cuales se refería Jesucristo”), impropio de un comunicador social que tiene la responsabilidad de emplear un español correcto. Por otra parte, es irónico que mencione a los “pobres de espíritu”, pues precisamente las falsas iglesias —especialmente las que promueven la teología de la prosperidad— se enfocan en ese grupo vulnerable, al que explotan emocional y económicamente mediante promesas mágicas de prosperidad. Hay que ser "muy pobre de espíritu" para dejarse estafar por esos payasos de la teología. Por lo tanto, la explicación del general es confusa, lingüísticamente defectuosa y sociológicamente superficial.

El General y Los Masoretas


El general mete en el mismo saco a los masoretas junto con los escribas y amanuenses. Afirma que los masoretas “compilaron los textos de Jesús”, pero esta afirmación es históricamente imposible. Los masoretas fueron eruditos judíos que trabajaron entre los siglos V y X d.C. dedicados exclusivamente a preservar, vocalizar y estandarizar el texto hebreo del Antiguo Testamento. No copiaron, no editaron y no transmitieron ningún texto cristiano, pues el judaísmo masorético rechazaba explícitamente la fe en Jesús. Para cuando los masoretas comenzaron su labor, los evangelios ya tenían entre 400 y 800 años de existencia y circulaban en griego, latín, siríaco y copto, preservados por copistas cristianos. Atribuir a los masoretas la compilación de los textos de Jesús es una confusión cronológica y religiosa de gran magnitud, que mezcla judaísmo medieval con cristianismo del siglo I sin ninguna base histórica.
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De joven en el seminario de los padres salesianos, había un cura llamado "El Padre Manuel", a quien le decíamos "Naranjito" (porque siempre estaba comiendo naranjas), que nos enseñaba teología. Cada vez que decíamos una pachotada, nos metía un campanazo por la cabeza. Si nuestro general hubiera dado una conferencia en el Seminario San José de Los Teques, frente a "Naranjito": ¡hubiera salido con el coco lleno de chichones!

El General y un Juan que No Murió en Patmos


La tradición cristiana identificó al apóstol Juan con el autor del Evangelio y del Apocalipsis, pero la investigación histórica y lingüística moderna sostiene que esta identificación es insostenible. Los evangelios son textos anónimos y no se sabe quiénes fueron sus autores; los títulos “según Juan” fueron añadidos en el siglo II. El Evangelio de Juan está escrito en un griego elegante y filosófico, mientras que el Apocalipsis emplea un griego rudimentario y lleno de semitismos, lo que indica autores distintos. Además, el autor del Apocalipsis se identifica explícitamente como “Juan”, mientras que el evangelista nunca menciona su nombre. La tradición más antigua sitúa la muerte de Juan en Éfeso, no en Patmos. Por estas razones, los especialistas concluyen que el apóstol Juan no escribió el Evangelio ni el Apocalipsis, y que ambos textos provienen de autores diferentes dentro de la comunidad joánica.
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Por cierto, sería un gravísimo error que nuestro conferencista, habiendo sido general de brigada de la policía dominicana, hubiera asegurado hoy que al "Chivo" lo mataron en la noche del 30 de mayo de 1961 en las afueras de Santiago de Los Caballeros, a unos 155 kilómetros al norte de Ciudad Trujillo, donde -de hecho- lo acribillaron con siete impactos de balas. 
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"El Juan" al que nuestro general se refiere, murió en la ciudad de Éfeso, en Turquía, a unos 80 o 90 kilómetro de Patmos.  Vale decir que, como metrópolis viva, la antigua ciudad de Éfeso ya no existe hoy en día, mientras que Patmos sigue habitada y activa como una pintoresca isla griega que vive del turismo y la fe.

El Papa Francisco y El Metaverso

 

El general afirma que el Papa Francisco “compiló una Biblia con inteligencia artificial” y que vivimos en la era del “metaverso”, pero ambas afirmaciones son falsas o profundamente confusas. No existe ninguna Biblia producida por IA aprobada por el Vaticano, ni Francisco llegó a promover un proyecto semejante; su única intervención en el tema fue en una conferencias sobre ética tecnológica. En cuanto al metaverso, se trata de un concepto tecnológico que describe entornos digitales inmersivos —mundos virtuales en 3D donde las personas interactúan mediante avatares— desarrollado por empresas como Meta, Microsoft y otras, y que no tiene relación alguna con la producción de textos bíblicos ni con la doctrina cristiana. La explicación del general mezcla tecnología contemporánea con teología sin base histórica ni conceptual, y demuestra una vez más su tendencia a presentar ideas sensacionalistas sin fundamento.
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La ignorancia es sumamente peligrosa.  Nosotros, que tenemos en nuestro haber más de quince años de estudios teológicos, dentro y fuera de la Iglesia católica, nos asombramos cuando escuchamos al general asegurar tal cosa e inmediatamente nos pusimos a investigar.
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Al leer los comentarios publicados en la conferencia audiovisual del general, vemos aseveraciones en los cuales tildan al conferencista de genio... hubo uno que le llamó un "Google humano".  Suponemos que la ignorancia haya jugado un importante papel.  Quien no maneja el tema, escucha al general hablar con tanta propiedad y seguridad: que da todo por cierto.
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Por otra parte, el léxico del general nos recuerda a "Tartabur", el último de los descendientes directos de los esclavos (liberados en 1886) de nuestra familia paterna cubana, a quien conocimos en 1955 (d.C.) en la ciudad de Santa Clara, en el hogar de nuestra bisabuela, quien decía: "lo patos se come la moscas: ¡la orilla le tanques!" - (Traducción: "los patos se comen a las moscas: ¡a la orilla de los tanques!" 

Las Megaiglesias y las Manadas Pequeñas

 

El general utiliza la frase “manada pequeña” de Lucas 12:32 para afirmar que Dios prefiere las iglesias pequeñas y que las megaiglesias carecen de valor espiritual, pero esta interpretación es completamente errónea. En el contexto bíblico, Jesús se dirige únicamente a sus discípulos, no a congregaciones, y la expresión “manada pequeña” no es una doctrina sobre el tamaño de la iglesia, sino un mensaje de ánimo para un grupo reducido en un momento específico. La Biblia nunca enseña que Dios favorece iglesias pequeñas; de hecho, el libro de Hechos describe congregaciones numerosas y en crecimiento. La aplicación que hace el general es una distorsión del texto, usada para sostener una crítica sociológica que no tiene fundamento bíblico. Sin embargo, las ahora-llamadas "megaiglesias", están normalmente ligadas a los llamados "sátrapas del evangelio", como Benny Hinn, Cash Luna, Kenneth Copeland y Joel Osteen, entre muchos otros sinvergüenzas.

¿Dominicos o Franciscanos?


Como nuestro general está repleto de imprecisiones, no sabemos si se estaba refiriendo al continente americano o a La Española, la actual República Dominicana en especial, cuando nos dice: "aquí tuvimos el convento de los dominicos como primera orden religiosa católica que vino de España".
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Los franciscanos llegaron primero a América en 1493, durante el segundo viaje de Cristóbal Colón, mientras que los dominicos, liderados por Fray Pedro de Córdoba, llegaron a La Española en 1510, es decir: 17 años más tarde.

La Pobreza Judía


¡Con qué firmeza arremete nuestro general! Es falso, de toda falsedad, alegar fehacientemente y con total prepotencia que en el mundo no existe un solo judío pobre, gracias a la práctica del diezmo que originalmente promulgó el Antiguo Testamento en Malaquías 3:10.
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Precisamente, fue cuando escuchamos esa falsedad que decidimos producir este blog, porque una cosa es proferir falsedades y otras, muy distinga: ¡es el miserable engaño!
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En nuestras numerosas visitas al Estado de Israel nos topamos con muchos israelíes paupérrimos que viven, como en Los Ángeles, Seattle y hasta Fort Lauderdale, en las calles. Hoy en día existen millones de judíos pobres en todo el mundo. A pesar del estereotipo cultural generalizado que asocia a toda la población judía con la riqueza o el éxito financiero, la realidad estadística e histórica demuestra que la pobreza es un problema latente, grave y extendido dentro de sus comunidades.  
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La distribución y las causas de la pobreza judía contemporánea se concentran en tres frentes principales.  Israel es una potencia tecnológica y económica, pero al mismo tiempo registra la tasa de pobreza más altas entre los países de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos).
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Alrededor del 21% de los israelíes viven por debajo del umbral de la pobreza, es decir: ¡en pobreza crítica!  Una inmensa masa de ciudadanos judíos sufre carencias graves.  Dentro de la comunidad judía, la pobreza extrema se concentra con mayor fuerza en los sectores religiosos ultra ortodoxos. Por razones culturales y doctrinales, muchos hombres dedican su vida entera de tiempo completo al estudio exclusivo de la Torá en lugar de integrarse al mercado laboral formal, dependiendo solo de subsidios estatales mínimos y del salario de sus esposas. Al tener familias sumamente numerosas (frecuentemente de 6 a 10 hijos), los ingresos resultan insuficientes. Los informes económicos de organizaciones de asistencia social como Latet reflejan la aparición de una nueva clase de "pobres de guerra", conformada por miles de familias que perdieron sus empleos, comercios o debieron ser desplazadas de sus hogares a raíz de la inestabilidad geopolítica. 


Estados Unidos alberga a la comunidad judía más grande fuera de Israel.  Diversos estudios demuestran que cerca del 20% de los hogares judíos en EE. UU. viven en la pobreza o rozando el límite de ellaLos perfiles más vulnerables incluyen a ancianos solitarios (entre ellos miles de sobrevivientes del Holocausto que carecen de fondos de pensión suficientes), inmigrantes recientes de la antigua Unión Soviética y familias de sectores ultra ortodoxos de ciudades como Nueva York. 
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Por otro lado, los datos oficiales del Instituto Nacional de Seguros de Israel muestran que casi 2 millones de israelíes viven bajo el nivel de pobreza. 880,000 niños israelíes son pobres.  1 de cada 5 israelíes vive en pobreza.  Decir que “no existe un solo israelita pobre” es totalmente falso y contradice todos los informes oficiales.

RESUMEN NECESARIO SOBRE ESTE IMPORTANTE PUNTO

El general afirma que “hoy en día no existe un solo israelita pobre”, pero esta declaración es incorrecta en dos niveles. En primer lugar, confunde los términos: “israelita” es un concepto histórico que se refiere al antiguo pueblo de Israel, mientras que “israelí” es el gentilicio moderno de los ciudadanos del Estado de Israel. En segundo lugar, los datos oficiales del Instituto Nacional de Seguros de Israel muestran que cerca de dos millones de israelíes viven bajo el nivel de pobreza, incluyendo aproximadamente 880,000 niños, lo que sitúa al país como el más afectados por la pobreza dentro de la OCDE. Por lo tanto, la afirmación del general es falsa tanto lingüística como estadísticamente, y demuestra una vez más su tendencia a mezclar categorías bíblicas con realidades contemporáneas sin fundamento.

Entre Escribas y Masoretas

 

El general afirma que “los escribas eran los masoretas” y que “los fariseos eran intérpretes o doctores de la Ley, lo que se llama hermenéutica”, pero esta explicación es históricamente incorrecta. Los masoretas fueron eruditos judíos medievales (siglos V–X d.C.) dedicados a preservar y vocalizar el texto hebreo, mientras que los escribas bíblicos vivieron en tiempos de Jesús y cumplían funciones completamente distintas. Por otro lado, aunque los fariseos sí eran intérpretes de la Ley y maestros de la tradición judía, no practicaban la hermenéutica en el sentido moderno del término, que es una disciplina filosófica desarrollada muchos siglos después.  Aunque los fariseos eran intérpretes brillantes y obsesivos de la ley bíblica, existían diferencias monumentales entre sus métodos antiguos y lo que hoy entendemos por hermenéutica moderna (desarrollada a partir de los siglos XIX y XX).  La explicación del general mezcla épocas, conceptos y disciplinas sin relación entre sí, produciendo una interpretación confusa y anacrónica sobre un tema que, de por sí: ¡es ya confuso! 

Los Idiomas de La Biblia


El general afirma que el Antiguo Testamento se escribió en arameo, pero esta afirmación es incorrecta. El Antiguo Testamento fue escrito casi en su totalidad en hebreo, con pequeñas secciones en arameo (principalmente en Daniel y Esdras), debido a la influencia administrativa del Imperio Persa. El Nuevo Testamento, por su parte, fue escrito íntegramente en griego koiné. La Biblia, en conjunto, utiliza tres lenguas: hebreo, arameo y griego, desarrolladas a lo largo de aproximadamente 1,500 años. La explicación del general confunde la lengua hablada en tiempos de Jesús con la lengua escrita del Antiguo Testamento, produciendo una afirmación históricamente y filológicamente incorrecta.


El Concilio de Nicea


El general afirma que el Concilio de Nicea se celebró entre los años 321 y 325 y que allí se escogió el domingo como día de culto, pero ambas afirmaciones son históricamente falsas. Nicea I ocurrió exclusivamente en el año 325, entre mayo y junio, según todas las fuentes primarias. Además, el concilio no determinó el domingo: los cristianos ya se reunían en ese día desde el siglo I, como lo muestran el Nuevo Testamento y los escritos de los Padres Apostólicos. Nicea solo trató la fecha de la Pascua, no el día semanal de adoración. La explicación del general mezcla eventos, épocas y decisiones que no tienen relación entre sí, produciendo una versión distorsionada de la historia cristiana.

Como hemos visto que nuestro general es aficionado a la teología cristiana, y ha escuchado el sonido de muchas campanas, sin saber dónde, le recomendamos que comience con el tema del Concilio Nicea I, tema tremendamente importante como punto de partida para los interesados conocer cómo se comenzó a formar todo el tinglado.


Nacimiento de El Vaticano


La afirmación del general de que “en Nicea I se formó el poder Vaticano para sustituir al Imperio romano” es históricamente insostenible. El Concilio de Nicea, celebrado en el año 325 en Asia Menor, trató exclusivamente asuntos doctrinales y no creó ninguna institución política. El Vaticano como Estado nació en 1929 con el Tratado de Letrán, más de 1,600 años después de Nicea, y la sede papal en la colina vaticana se consolidó siglos después del concilio. Además, el Imperio romano no cayó en 325: el Imperio de Occidente cayó en 476 y el de Oriente sobrevivió hasta 1453. La idea de que Nicea sustituyó al Imperio romano con un “poder Vaticano” es una mezcla de anacronismos y conceptos sin relación entre sí, completamente ajena a la historia real.